domingo, 15 de julio de 2012

Buscando a Curro



Siempre nos hemos preguntado, dónde estará Curro? Y ahora vamos a ver si lo encontramos... NOS VAMOS AL CARIBE!!!

Hemos barajado distintas alternativas, más lejos, más cerca, estados unidos, europa, áfrica, pero al final nos decidimos por la riviera maya, donde tendremos una mezcla de relax, culturas, naturaleza y por supuesto, Chichen Itza, maravilla del mundo, con un "todo incluido" de buen tiempo, peces de colores y coral. Bueno, si, y tiro con arco.

Realmente hay muchísimas cosas para ver, Tulum, Coba, Uxmal, Merida, Xel-ha, Xcaret,... decidiremos sobre la marcha el mejor plan, si snorkel y piña colada o van y ruinas.


Bueno, quitando las 10 horas largas de vuelo, el viaje no está mal : ni empezamos en el ALSA de las 0 horas, ni con un supermadrugón. Nacho, que es un fenómeno, nos acerca a coger el avant de las 9:45 y en un momento, metro al aeropuerto, facturación, control de seguridad, control de pasaportes, tiendas y a esperar la salida.

Esta noche, que para nosotros serán casi las 4 de la mañana llegaremos al hotel y empezará la batalla contra el buffet ¿quien ganará? ¿encontraremos a Curro?

Comienza la aventura!!!

martes, 6 de septiembre de 2011

San Sergio



Hoy nos hemos levantado con espíritu aventurero y con el firme propósito de de llegar a sergiev posad (monasterio de san sergio) por nuestra cuenta.

Esta a 70 km de moscu  y todo lo que sabemos para llegar es que sale un tren electrico desde la estación yaraslavsky y que se tarda 1 hora y 40 minutos.

Primero hay que encontrar la estación donde también llega el metro y el tren.

Imaginar un atocha de hace 50 años en cirílico (metro, cercanias y tren normal mas ave)

20000 ventanillas distintas con 40000 vendedoras de las que solo 2 saben inglés y solo una es simpática.

Os dejo imaginar un rato y ahora os confirmo que en este momento estamos en el tren de camino a san sergio (o eso esperamos).

ay!! Si ya se porqué me casé con Eduardo!! Aún no se como lo hace pero traduce el cirílico al latino sin problema y me dice...  no lo ves?  Si esta muy claro "la n invertida significa... Y la pi con épsilon se traduce...

Qué bonito es saber idiomas !!

Bueno os puedo contar que el viaje esta siendo entretenido.

El tren para cada 500 metros, más o menos, y son 70 km... pero es divertido ver como la gente sale despavorida cuando viene el revisor.

Pasa corriendo de un vagón a otro y cuando llegamos a una estación bajan y se montan en un vagón mas atrás y así todo el rato.

Ya ha pasado por nuestro sitio y no nos ha tirado en marcha así que suponemos que estamos en el tren correcto. Por cierto, al revisor siempre le escoltan dos policías.

Otra cosa que nos ha entretenido son los vendedores ambulantes del ten.

Un señor se ha pintado la camiseta con rotulador, boli y salsa. Después la ha frotado con una barrita mágica y han desaparecido las manchas.

Una señora ha abierto un tarro muchas veces con un abre tarros.

Varias personas mas han mostrado productos desconocidos con propiedades incomprensibles para nosotros.

Eso sí, ninguno ha vendido nada.

El monasterio de san sergio es maravilloso.

Nada más salir de la estación a la derecha hemos visto un montón de cebollas y hacia allí nos hemos encaminado.

Las hay de oro, blancas y azules con estrellas doradas (Ayer nos contaron que estos son los colores tradicionales de las catedrales en honor a la virgen).

Para no perder la costumbre más tiendas.

Para no perder la costumbre más compras.

Hemos podido comprobar en nuestras propias carnes y en nuestra propia cartera que lo que decían los foros es cierto. Aqui las compras son mas baratas.

Que pena de compras de ayer!

Bueno, compramos más y compensamos.

Nota: cuando vengáis a rusia, las compras en san sergio y en el parque de izmajlovo. Hay mucha diferencia y aun te rebajan algo si ven que te vas sin comprar.

Otro consejo, si no hay mucho tiempo se puede venir a san sergio pasando de ir a vladimir y sutzal. Ademas, se puede llegar en tren por 265 rublos sin pagar las carisimas excursiones que te ofrecen. Eso si, sin guia y solo si se dispone de un Eduardo que te lleve por el buen camino.

Otra vez en el tren de vuelta.

Nos montamos con algo de miedo porque esta vez es nuevo, cómodo y no tiene nada que ver con el anterior.

Pero parece que no nos hemos equivocado, porque llegamos a moscú, a la estación de origen y en todo el camino de vuelta no pasó el revisor.

(a partir de aquí eduardo)

Por cierto que el monasterio de San Sergio impresiona, no solo por la belleza de sus cúpulas y la ornamentación de iconos, pinturas y mosaicos, sino porque se respira la quietud y la espiritualidad. Es un monasterio con muchos monjes, todos ellos con su pelo y su barba largos, y un montón de feligresas, todas ellas con su pelo cubierto.

De regreso a moscú hacemos el recorrido por las estaciones de metro de la línea circular y realmente merece la pena el recorrido, la guía no engañaba. Bajamos en cada estación, hacemos unas foticos, y cogemos el mismo metro que dejamos antes, hasta la siguiente estación.

Y acabamos la jornada de paseo por otra zona de la ciudad para aprovechar cada mintió. Y para cenar sushi, que parece que está de moda en rusia, porque de cada cuatro sitios, tres te ofrecen sushi (y el cuarto es un McDonals).

Por cierto, que la comida fue en un McDonnals, donde Belén tendrá que contar una bonita anécdota, al regreso... que hizo que la saliera coca cola por la nariz.


lunes, 5 de septiembre de 2011

El anillo de oro: Vladimir y Suzdal

El día empieza muy mal, no se puede decir de otra forma: tenemos contratada una excursión para ver dos ciudades distantes 200km de moscú y nos vienen a recoger a las 8 de la mañana!!

Peor aún, a las 7:45 ya está llamando la guía que está en el vestíbulo del hotel. Qué dura es la vida del turista!!

Después de tanto tiempo, Belén vuelve a sentirse a gusto: tiene chófer, guía y guardaespaldas: la guía se sienta atrás y a mí me toca ir adelante junto al chófer.

Al ser domingo la salida de moscú es cómoda, sin atascos. El ir por carrera nos permite ver cómo se conduce en rusia y cómo son las construcciones fuera de las grandes ciudades.

La carretera es de dos carriles en cada dirección pero no lo podemos llamar autovía, porque de vez en cuando tiene semáforos, pasos de peatones o se para el coche en el carril de la izquierda para girar. Pero vamos, quitando esas curiosidades, no se va mal; en sitio mucho peores hemos estado.

Las casas, abundan las que son de madera, lo que no deja de ser un problema con el aislamiento, humedades y demás, pero parece que hasta la caída del comunismo no se vendían ladrillos a la gente. Siendo de madera, hay algunas que labradas son realmente llamativas.

Abunda mucho bosque y mucho verde en el paisaje, y aquí y allá hay en los arcenes puestos de fruta, de sandías o de conejos de peluche, en general del producto típico de la zona.


Al llegar a Vladimir recogemos a la guía local (una personas más para el séquito de Belén) y hacemos una rápida visita viendo la catedral por dentro y lo más llamativo la puerta de oro, la antigua puerta fortificada que daba acceso a la ciudad, que encima de ella tiene una iglesia (= capilla). Las puertas realmente tenían un baño de oro donde se representaban escenas de la biblia.

Es gracioso ver como las dos guías se van alternando la explicación de las cosas, completándose entre sí, pero con algunas palabras raras. La guía nos cuenta que a parte del ruso estudio en el colegio inglés y francés y posteriormente en una academia de turismo el español y el italiano.

Lo siguiente en el plan del viaje es comer, pero si solo son las 12:30!! Nos ofrecen el pan del viajero, un pan dulce, muy rico, pero no tanto como los de belén ;-) ... pero no dejamos nada. La comida, la típica, ensalada, sopa con tropezones de carne, cerdo empanado y gratinado, con guarnición de arroz, y pastel de fresa.



Continuamos hacia Suzdal, que no es más que un pueblo, que en tiempos tuvo más de setenta iglesias y quince monasterios!! y que hoy es patrimonio de la humanidad.

La visita comienza por el museo etnográfico tradicional, en que vemos la vivienda tradicional de un agricultor tradicional o la iglesia tradicional, todas ellas en madera tradicional. Aquí te das cuenta que no hay tantas diferencias en la vida de un agricultor, aunque el que haya 15 grados bajo cero fuera hay que guardar mucho el calor.

Aquí nos explican porque las iglesias son tan pequeñas: en invierno, cuanto más grande es la iglesia más difícil es de calentar, así que no es raro incluso que haya un par de iglesias juntas, una más pequeña para el invierno y otra un poco más grande para el verano.

Luego vamos a ver la catedral de la anunciación, del siglo xiii, y con pinturas del siglo xiii, xv, xvii y xix, bastante llamativa. Y para finalizar vamos a ver un monasterio amurallado, donde nos reciben con un concierto de campanas, y que alberga multitud de iglesias, cuyos iconos fueron quemados en época comunista.

Las explicaciones son en base a pintores, príncipes, aristócratas y demás personajes rusos que tan pronto te los dicen, así se olvidan.

Tras un vasito de hidromiel, bebida típica de la región, a base de miel fermentada (con alcohol) que nos invita la guía, nos volvemos para moscú. Las dos horas largas de la ida se alargan en el atasco de entrada del domingo por la noche y ser convierten en tres horas largas.

Al llegar al hotel nos dicen que es la fiesta de la ciudad y que hay fuegos artificiales, oportunidad que no podemos dejar pasar, así que ateridos por la fría noche moscovita y su gélido viento esperamos por más de media hora unos fuegos artificiales que no duran ni diez minutos; pero si en mi pueblo llegan a las media hora. Debo reconocer, no obstante que aquí  tiraban los cohetes de seis en seis o más. Y a recogerse que hace mucho frío!!

Los kremlin



Kremlin es una palabra común que viene a significar fortificación o fortaleza.

Repitiendo el paseo de ayer nos plantamos en la plaza roja, que sigue ocupada por las gradas del espectáculo, que finaliza el día 4, y por el ensayo del mismo. Una pena, porque ni da para tener una buena imagen de la plaza, ni se va a poder hacer una foto. Belén está muy triste, pero esperemos que el 5 lo desmonten y podamos verlo.

Para no tener problemas con los cierres semanales, empezamos por San Basilio, la preciosa iglesia de cebollas y fantasía de la plaza roja. El interior realmente nos sorprende, ya que cada cúpula se corresponde con una capillita independiente del resto, separadas por muros. En la central, un coro de cinco rusos entona un canto profundo y melodioso (y venden cds).

En casi todos los monumentos de rusia cobran independientemente la entrada del permiso para hacer las fotos, lo que teniendo en cuenta el precio de las entradas me parece un robo. El caso es que tienen razón los blogs, nadie te pide el permiso, así que se puede arriesgar uno, con disimulo, a hacer las fotos sin pagarlo.

La puerta de acceso al kremlim no está en la plaza roja, sino al otro lado de la fortificación, así que tras ver por fuera el mausoleo de lenin damos la vuelta para entrar.

Sorprende que casi no hay colas en la taquilla, pero tiene su explicación, venden tres tipos de entradas diferentes y las más completas ya se han agotado (también tienen cupo), así que pagamos 9€ por persona por dar una vuelta dentro del kremlin.



Resulta muy curioso que en el centro del poder comunista persistieran a lo largo de los años seis catedrales de siglos pasados. Además de las catedrales son foto obligada el cañón y la campana más grande del mundo. Por lo que parece a los rusos les gustan las cosas grandes.



Tras un tentempié a base de una patata asada con unas salsas (en que nos vuelven a dar gato por liebre, poniéndonos las salsas más caras), cogemos el metro hacia Izmailovo, un mercado de recomendación fraterna. En la guía pone que numerosos puestos solo abren los fines de semana, así que hay que aprovechar el sábado.



Lo primero que visitamos allí es su kremlim, fortificación moderna, pero con edificios de madera al estilo tradicional, convertida en lo que podríamos denominar bodódromo: en lo que estamos por allí vemos media docena de parejas por lo menos celebrando la boda y posando después para las fotos. Por cierto, un poco horteras si que son... pero eso ya lo dejamos para los comentarios especializados de Belén.

Cuando pasamos al mercado ya son casi las seis y muchos puestos están recogiendo, pero como casi todos son del mismo estilo nos da para hacernos una idea: matrioskas de todos los tamaños, formas y colores, objetos tallados en madera, ajedreces, gorros de piel, ...

De regreso al centro vamos viendo alguna de las estaciones de metro en las que hay que detenerse y luego vamos paseando hasta el legendario Bolsoi. Nos iremos del viaje con una espinita clavada, de no poder ver "El lago de los cisnes" en el Bolsoi, pero es que aún no ha empezado la temporada :-(

Para cenar vamos a un restaurante de comida tradicional ucraniana ("Taras Bulba", qué recuerdos), donde tienen un tocó de carta en español!! :-o carta que tardamos media hora en el leer, para al final pedir lo que no entendemos: pelmeni y varenski... lo que al final resultan ser distintos tipos de pasta rellena. Un poco escasa la cena, pero mañana nos levantaremos igualmente en ayunas.

Camino al hotel, por las calles inhóspitas, con merodeadores, vemos dos parejas que tienen grabado en la frente "turistas" y que van en silencio, apretando el paso y mirando al suelo: no podemos por menos que seguirles, a un par de metros, y de vez en cuando echan una mirada hacia atrás a ver quien les sigue ... pero esta vez somos nosotros los merodeadores :-D Efectivamente, entramos todos juntitos al hotel.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Viaje a moscú



Antes de coger el tren a Moscú, nos queda una horita que aprovechamos para visitar el monasterio de Alexander Nevski, un complejo de siete iglesias y tres cementerios. Bueno, hay que tener en cuenta que aquí llaman catedral a cualquier iglesia, así que llaman iglesia a cualquier capilla.

La estación nos pilla pegando al hotel, así que en un periquete llegamos allí y mirando en unos paneles y en otros, a partir del número de tren 157A, sin preguntar a nadie, conseguimos localizarlo y tras pasar el arco de seguridad subir.

El tren se nota moderno y va hasta arriba, con las maletas por los pasillos, pero es espacioso. Curioso, de vez en cuando pasa un chico con un carrito como el de los aviones vendiendo tanto comida como bebida.

Al llegar a Moscú la estación de metro que cogemos para ir al hotel es de las que hay que pararse a mirar: hace años, los rusos recorrieron los metros del mundo, para hacer el metro más bonito del mundo y una de las cosas a hacer como turista es visitar estaciones de metro.

Cargados con las maletas no va a poder ser. El turismo tendrá que esperar.

Tras pasar por el hotel a dejar las maletas y descansar un poco salimos para aprovechar. El hotel se encuentra a cuarto de hora andando de la plaza roja, un auténtico privilegio, pero la zona está en obras y se alternan edificios de oficinas, con edificios nuevos y con edificios destartalados: así que fuera del horario de oficina no hay un alma por la calle, y cuando vemos gente todos son sospechosos y merodeadores, apretamos el paso, agachamos la cabeza y no decimos una palabra de español. Y esa va a ser la tónica general de cada noche :-s

Al llegar a la plaza roja no se puede entrar :-( Hay un espectáculo militar de desfiles. Un tattoo, para quien haya visto uno, como hace años vi en Edimburgo.

Damos la vuelta por detrás y entramos en GUM, galerías comerciales antaño emblema del comunismo que irónicamente ahora están atestadas de las marcas comerciales más conocidas (y caras) del mundo. Desde luego un sitio para ver (y no comprar).



De vuelta hacia el hotel cenamos en un McDonnals, para ver las cosas que tienen diferentes por países y aparte de que en todo momento tienen cola y no es para menos dado que es bastante más barato que otras alternativas, después de esperar cola por más de quince minutos, nos toca la rusa borde, que no entiende inglés y te pone cara de odio por existir. Pedimos un menú y nos trae la carta, insistimos en que queremos un menú y nos vuelve a señalar la carta, así que a la tercera de que queremos un menú llama al encargado para que se coma el marrón; el encargado, más pragmático nos pone lo que pedimos, nos lo cobra como si no fuera un menú y si quieres reclamar, al maestro armero.

Lo peor de todo, que Belén se queda con hambre, si es que debe tener un agujero en el estómago!!

La fortaleza, el "Aurora" y otras historias



Para el tercer y último día completo en San Petersburgo aún nos quedan muchas cosas para ver, como el salón de ámbar del palacio de Catalina en Pushkin ... pero hay que coger un tren y el día no va a dar de sí, así que lo dejamos para la próxima vez que vengamos.

Empezamos el día con la visita a la fortaleza de San Pedro y San Pablo, el corazón donde el zar Pedro fundó la ciudad. Se trata de una isla grandecita, toda ella fortificada, por lo para su época debió ser bastante segura. Nos ofrecen visitar cinco edificios y nos quedamos con dos de ellos (cuanto más visitas, más pagas)

Lo más llamativo es la catedral, con una larga aguja dorada y en el interior las tumbas de los zares, incluidas las de la familia del último zar, fusilados en 1908, momento que aprovecho para soltarla a Belén la historia de la princesa Anastasia, una niña rusa que llegó a París en esa época y que pasó toda su vida como si fuera la última descendiente de los zares; un análisis de adn lo descartó en sus últimos años de vida.

Parece que hay otro acto académico, esta vez festejado por unos militares, que hacen malabarismos con el fusil y más bodas, otro lugar para hacerse fotos. Lo de las poses que ponen las rusas para hacerse las fotos merece un capítulo aparte; parecen auténticas profesionales :-)

El otro edificio a visitar es la prisión, situada en el lugar más seguro de la isla, muestra las condiciones que tenían los presos y sobre todo las historias de los más famosos que habían pasado por alli (anarquistas y comunistas)... famosos en Rusia; vamos, que una visita totalmente prescindible.


A continuación encaminamos nuestros pasos a ver el buque "Aurora", desde el que se inició el ataque al palacio en las revolución y que lo tienen expuesto, muy bien pintadito, como todo, como una atracción turística más. Es curioso, la verdad, pero el recorrido se ve un poco empañado cuando noto como intentan abrirme la cremallera de un bolsillo del pantalón; por suerte me doy cuenta rápido, con solo un par de dedos abierta y el pollo mirando al infinito, disimulando, como si nada. Nos lo volvimos a cruzar en el barco y le miré con una mirada de odio, que le hizo huir despavorido.

Continuamos el recorrido hacia la catedral de la Resurrección (aquí todo son catedrales) y Smol'nij, que está bastante distante, lo que nos permite ver más edificios, palacetes y parques hasta que empieza a llover, con ganas.

Pero después de la tormenta siempre sale el sol y un bonito arcoiris ilumina la tarde.

En un punto de turismo nos informan que la catedral está abierta hasta las 7, son casi las 6, pero tras dar una vuelta alrededor de la iglesia, un guarda nos dice que está cerrada. No hay quien les entienda!! :-(

Cogemos el metro para ir a la otra punta de la ciudad, para ver otras iglesias y sus cúpulas, porque por dentro nada, ambas cerradas. Curiosamente, en una de ellas, el monumento a la entrada está hecho a base de cañones.


Al estar más alejadas del centro, nos permite ver un poco los centros comerciales más de barrio, con sus botes de cerveza de litro, sus estanterías de botellas de vodka o sus delicatessen de aceite de oliva.

Ha sido un día muy duro, toca volver al hotel y cena de despedida en el típico self-service, donde el precio viene puesto al peso ... qué difícil es interpretar los tickets y si lo que nos cobran es lo que nos han puesto!!

viernes, 2 de septiembre de 2011

Peterhof



Como decíamos ayer, el zar tenía multitud de palacios, que para eso era el zar. En esta ocasión nos vamos a Peterhof, un palacio de verano, rodeado de jardines con fuentes, que se tira un aire a la Granja.

Para ir, cogemos un catamarán, para cruzar el báltico (1000 Rb). Al llegar, nos dejan en un embarcadero que acaba en unas taquillas con unos tornos... que nos "dan paso" a los jardines (800 Rb). Parece que hoy también toca lluvia por lo que intentaremos entrar en el palacio lo antes posible y ya dejaremos para después, a ver si hay suerte y ya ha escampado.

Pero, aunque ya lo habíamos leído, nos encontramos con otra de las cosas que pasan por aquí: el horario de visita de algunos sitios es diferente para rusos que para turistas extranjeros, de la misma forma que el precio es sustancialmente diferente (y en este caso hasta la taquilla).

El caso es que a esta hora no podemos entrar ... así que  vemos los jardines y sus fuentes, que están bastante bien. En general parece que les gustan los dorados y en particular las fuentes parece como que las hubieran dado una mano de pintura dorada anteayer.

En lo que escampa, aprovechamos para comer en otro puesto de perritos calientes, pero en este caso, siendo dentro del palacio, lo atiende una jovencita ;-)



A la hora adecuada hacemos la visita al palacio, no demasiado grande, pero bien presentado, con sus paredes forradas de seda, con sillas y sillones tapizadas a juego, sus juegos de cerámica y los muebles de madera labrados (1040 Rb).


Para volver, por otro camino, vemos en la guía que hay que coger un autobús, pero claro, no sabemos exactamente dónde está la parada y en las paradas te pone el itinerario, pero en cirílico y no tenemos ni idea del sentido. En fin, vemos que una es circular, así que nos subimos y usa veremos donde nos lleva; aún no ha anochecido y tenemos margen (40 Rb).

No tarda mucho en llegar a lo que se ve claramente como una estación de tren, así que vamos a la taquilla y con un español perfecto, enseñando en el mapa San Petersburgo, la de la taquilla nos entiende y en ruso perfecto nos indica que son 114 Rb y que el andén es el contrario. Tras un momento de tensión, en medio de un andén con indicadores en ruso, cogemos el primer tren que pasa por allí y conseguimos llegar al destino.

Total casi 3000 Rb unos 75€ por la excursioncita.

El resto de la tarde la dedicamos a otra de las islas de San Petersburgo, Vasilievsky, que a parte del ambiente universitario que tiene se caracteriza por las vistas que tiene a las otras islas de la ciudad. Al ser inicio del curso nos encontramos con un curioso acto académico en que cada facultad se agrupa en torno a su estandarte.

Como tiene que ser, en este caso la cena en un sitio ruso sin ningún cartel en otro idioma y una camarera que por supuesto no sabe ni 2 en inglés. Seguimos jugando a las películas, pero ayuda que sea self-service.

Hoy regresamos en metro, pero igualmente cansados.