Hoy nos hemos levantado con espíritu aventurero y con el firme propósito de de llegar a sergiev posad (monasterio de san sergio) por nuestra cuenta.
Esta a 70 km de moscu y todo lo que sabemos para llegar es que sale un tren electrico desde la estación yaraslavsky y que se tarda 1 hora y 40 minutos.
Primero hay que encontrar la estación donde también llega el metro y el tren.
Imaginar un atocha de hace 50 años en cirílico (metro, cercanias y tren normal mas ave)
20000 ventanillas distintas con 40000 vendedoras de las que solo 2 saben inglés y solo una es simpática.
Os dejo imaginar un rato y ahora os confirmo que en este momento estamos en el tren de camino a san sergio (o eso esperamos).
ay!! Si ya se porqué me casé con Eduardo!! Aún no se como lo hace pero traduce el cirílico al latino sin problema y me dice... no lo ves? Si esta muy claro "la n invertida significa... Y la pi con épsilon se traduce...
Qué bonito es saber idiomas !!
Bueno os puedo contar que el viaje esta siendo entretenido.
El tren para cada 500 metros, más o menos, y son 70 km... pero es divertido ver como la gente sale despavorida cuando viene el revisor.
Pasa corriendo de un vagón a otro y cuando llegamos a una estación bajan y se montan en un vagón mas atrás y así todo el rato.
Ya ha pasado por nuestro sitio y no nos ha tirado en marcha así que suponemos que estamos en el tren correcto. Por cierto, al revisor siempre le escoltan dos policías.
Otra cosa que nos ha entretenido son los vendedores ambulantes del ten.
Un señor se ha pintado la camiseta con rotulador, boli y salsa. Después la ha frotado con una barrita mágica y han desaparecido las manchas.
Una señora ha abierto un tarro muchas veces con un abre tarros.
Varias personas mas han mostrado productos desconocidos con propiedades incomprensibles para nosotros.
Eso sí, ninguno ha vendido nada.
El monasterio de san sergio es maravilloso.
Nada más salir de la estación a la derecha hemos visto un montón de cebollas y hacia allí nos hemos encaminado.
Las hay de oro, blancas y azules con estrellas doradas (Ayer nos contaron que estos son los colores tradicionales de las catedrales en honor a la virgen).
Para no perder la costumbre más tiendas.
Para no perder la costumbre más compras.
Hemos podido comprobar en nuestras propias carnes y en nuestra propia cartera que lo que decían los foros es cierto. Aqui las compras son mas baratas.
Que pena de compras de ayer!
Bueno, compramos más y compensamos.
Nota: cuando vengáis a rusia, las compras en san sergio y en el parque de izmajlovo. Hay mucha diferencia y aun te rebajan algo si ven que te vas sin comprar.
Otro consejo, si no hay mucho tiempo se puede venir a san sergio pasando de ir a vladimir y sutzal. Ademas, se puede llegar en tren por 265 rublos sin pagar las carisimas excursiones que te ofrecen. Eso si, sin guia y solo si se dispone de un Eduardo que te lleve por el buen camino.
Otra vez en el tren de vuelta.
Nos montamos con algo de miedo porque esta vez es nuevo, cómodo y no tiene nada que ver con el anterior.
Pero parece que no nos hemos equivocado, porque llegamos a moscú, a la estación de origen y en todo el camino de vuelta no pasó el revisor.
(a partir de aquí eduardo)
Por cierto que el monasterio de San Sergio impresiona, no solo por la belleza de sus cúpulas y la ornamentación de iconos, pinturas y mosaicos, sino porque se respira la quietud y la espiritualidad. Es un monasterio con muchos monjes, todos ellos con su pelo y su barba largos, y un montón de feligresas, todas ellas con su pelo cubierto.
De regreso a moscú hacemos el recorrido por las estaciones de metro de la línea circular y realmente merece la pena el recorrido, la guía no engañaba. Bajamos en cada estación, hacemos unas foticos, y cogemos el mismo metro que dejamos antes, hasta la siguiente estación.
Y acabamos la jornada de paseo por otra zona de la ciudad para aprovechar cada mintió. Y para cenar sushi, que parece que está de moda en rusia, porque de cada cuatro sitios, tres te ofrecen sushi (y el cuarto es un McDonals).
Por cierto, que la comida fue en un McDonnals, donde Belén tendrá que contar una bonita anécdota, al regreso... que hizo que la saliera coca cola por la nariz.