domingo, 4 de septiembre de 2011

La fortaleza, el "Aurora" y otras historias



Para el tercer y último día completo en San Petersburgo aún nos quedan muchas cosas para ver, como el salón de ámbar del palacio de Catalina en Pushkin ... pero hay que coger un tren y el día no va a dar de sí, así que lo dejamos para la próxima vez que vengamos.

Empezamos el día con la visita a la fortaleza de San Pedro y San Pablo, el corazón donde el zar Pedro fundó la ciudad. Se trata de una isla grandecita, toda ella fortificada, por lo para su época debió ser bastante segura. Nos ofrecen visitar cinco edificios y nos quedamos con dos de ellos (cuanto más visitas, más pagas)

Lo más llamativo es la catedral, con una larga aguja dorada y en el interior las tumbas de los zares, incluidas las de la familia del último zar, fusilados en 1908, momento que aprovecho para soltarla a Belén la historia de la princesa Anastasia, una niña rusa que llegó a París en esa época y que pasó toda su vida como si fuera la última descendiente de los zares; un análisis de adn lo descartó en sus últimos años de vida.

Parece que hay otro acto académico, esta vez festejado por unos militares, que hacen malabarismos con el fusil y más bodas, otro lugar para hacerse fotos. Lo de las poses que ponen las rusas para hacerse las fotos merece un capítulo aparte; parecen auténticas profesionales :-)

El otro edificio a visitar es la prisión, situada en el lugar más seguro de la isla, muestra las condiciones que tenían los presos y sobre todo las historias de los más famosos que habían pasado por alli (anarquistas y comunistas)... famosos en Rusia; vamos, que una visita totalmente prescindible.


A continuación encaminamos nuestros pasos a ver el buque "Aurora", desde el que se inició el ataque al palacio en las revolución y que lo tienen expuesto, muy bien pintadito, como todo, como una atracción turística más. Es curioso, la verdad, pero el recorrido se ve un poco empañado cuando noto como intentan abrirme la cremallera de un bolsillo del pantalón; por suerte me doy cuenta rápido, con solo un par de dedos abierta y el pollo mirando al infinito, disimulando, como si nada. Nos lo volvimos a cruzar en el barco y le miré con una mirada de odio, que le hizo huir despavorido.

Continuamos el recorrido hacia la catedral de la Resurrección (aquí todo son catedrales) y Smol'nij, que está bastante distante, lo que nos permite ver más edificios, palacetes y parques hasta que empieza a llover, con ganas.

Pero después de la tormenta siempre sale el sol y un bonito arcoiris ilumina la tarde.

En un punto de turismo nos informan que la catedral está abierta hasta las 7, son casi las 6, pero tras dar una vuelta alrededor de la iglesia, un guarda nos dice que está cerrada. No hay quien les entienda!! :-(

Cogemos el metro para ir a la otra punta de la ciudad, para ver otras iglesias y sus cúpulas, porque por dentro nada, ambas cerradas. Curiosamente, en una de ellas, el monumento a la entrada está hecho a base de cañones.


Al estar más alejadas del centro, nos permite ver un poco los centros comerciales más de barrio, con sus botes de cerveza de litro, sus estanterías de botellas de vodka o sus delicatessen de aceite de oliva.

Ha sido un día muy duro, toca volver al hotel y cena de despedida en el típico self-service, donde el precio viene puesto al peso ... qué difícil es interpretar los tickets y si lo que nos cobran es lo que nos han puesto!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.