Hoy nuevamente toca día de viaje. Unas cuatro horas para hacer algo menos de doscientos kilómetros.
Por el camino paramos en otro conjunto monumental llamado Fathepur Sikri.
Este palacio fue corte durante catorce años de un rey que se caso con tres mujeres (al mismo tiempo, se entiende): una hindú, una musulmana y una cristina. Esto da muestra de la posible convivencia entre las distintas religiones por esta zona. El palacio es bonito por sí mismo, pero para nosotros es más llamativo por la gran diferencias de estilos con respecto a europa. Además, es posible contemplar de forma conjunta, a lo largo de los recintos del palacio, los distintos estilos que caracterizaban cada una de las religiones.
Visto el palacio, vamos a ver la mezquita, o al menos eso es lo que creía yo, ya que de camino a ella hordas de vendedores de pulseras, collares, brazaletes, elefantes ... vienen a por nosotros; bueno, las cosas claras, en realidad no a por nosotros, si no a por belén, ellos si que saben con quien tienen más posibilidades.
Conseguimos zafarnos de los acosadores... pero no, una vez dentro, otra parte de la familia se reparte el recinto, y tu, como turista quieres ver el monumento, pero no te dejan... a tu alrededor cuatro o cinco críos, jovenzuelos se disputan tu atención, por encima de los monumentos.
Un crío parece que ha caído en gracia, porque es guapete, tiene una cálida sonrisa y cierta gracia. Así que compramos brazalete con idea de que así por lo menos nos dejen en paz ... nada más lejos de la realidad, al contrario, como luego nos dijo el guía, si compras te etiquetan de comprona, así que ven que tienen más posibilidades. Entonces viene el regateo con otro hasta un precio que no se puede dejar pasar, así que caen más pulseras. Belén ya lleva cubierto el brazo desde la muñeca hasta el hombro ... pero aún no es suficiente. Otro nos hace su mejor oferta, mejor que la anterior, por supuesto, pero ya no caben ... estamos a salvo ? No. Otro que tiene cinco bambinos a los que dar de comer nos persigue; empieza el regateo; a nuestra contraoferta el guía dice "tranquilos" y a la segunda contraoferta el guía ya nos dice "mucho", pero la venta ya está hecha. Según luego nos cuenta, la mejor oferta te la harán cuando ya estés por subir al vehículo, pues cuando te vayas ya habrán perdido al cliente, por lo que hay que tener paciencia y esperar; a nosotros aún nos quedaba mucho para llegar al vehículo ... :-)
Realmente fue un guía excepcional, no solo explicaba bien las cosas y nos protegía de los que nos acosaban, sino que hasta se convirtió en nuestro fotógrafo de cámara.
Próximo destino, Jaipur
Y Eduardo con su sombrero de paja en la India!!!.
ResponderEliminarchiribiribí poropopó.....
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